Antonio Murga / Noistron”
En Club Guantánamo Noistron“ juega con el lenguaje de incómodas y crudas imágenes en armonía con una escéptica visión-percepción global expresada con micros y macrosonidos de atmosférica crudeza y extraña belleza. Una plástica del horror social, político y cultural dispuesta en piezas cargadas de electricidad, impregnadas de un lirismo entrañable y cruel, sin concesiones estéticas y sin cuentas que rendir a ningún precepto predeterminado
Ya Satie concibió un modo de componer contrapeando armonías, trozos melódicos, etc. un escribir a saltos donde el pegar una cosa a otra sin más ya era. Algo mas tarde los más diversos dadá llevarían al colmo del “cortar y pegar” ese mundo hecho friso y superficie cuyo abc se llamó collage. Pues bien, hablar de A.Murga es hablar de pensamiento collage: un conformar en el que a partir del “loop” o anillo como premisa básica, todo es posible, eso sí fragmentariamente. Entrar en sus autoeditados CD’s es adentrarse en un bosque de referencias múltiple que se nos manifiesta – infinito – a nuestro gozo y a nuestro pasmo. De ahí que escuchar Murga es escuchar actitud crítica, como lo es también adentrarse en las avenidas de la audiovisualidad: ahí donde radio, imagen, palabra y secuencia fílmica devienen todo un fresco de estímulos en acordeón. No en vano Murga, hijo de aquel madrugador underground de los 80’, todo mail art, fanzine, sampler e intercambio, es agitador (“El Espantasiestas” se llama su programa de radio más longevo), es constructor de instrumentos, de lenguajes, de denuncias y resistencias, de cocos.
