Premi al Propondre mes Foragitat

Notas sobre el “Cura Castillejo”.  El 15 de agosto de 1944 salía a la luz el libro titulado La telegrafía rápida, el triteclado y la música eléctrica de Juan García Castillejo, un libro impreso – a sus expensas – en los Talleres Tipográficos  B. Gavilá sitos en la calle Milagro 15 de Valencia. Y esto y el dato de que  vivió en la calle “Cuarte, 12 – 3º” es todo lo que de él sabemos.
En el libro habla Castillejo de las rutas etéreas que la electricidad nos desvela, así como del “misterioso mundo de sonidos pequeños y de radiaciones ultramicrofónicas en perpetua vibración” que él denominará música eléctrica.
El propio Castillejo aparece fotografiado en el libro -con sombrero de teja y traje talar -  frente a una pianola en cuyo frontis se distingue un raro artilugio que se supone roza el viejo rollo taladrado de pianola. En efecto, como un visionario a lo Conlon Nancarrow, aquí el desconocido músico valenciano consigue – son sus palabras - que “mediante un peine especial” y unos osciladores, el consuetudinario rollo de pianola devenga toda “una orquesta o banda de música, con un muy notable predominio de riqueza instrumental por el número y variedad de registros”.
Habla más adelante de los previsibles logros de la música eléctrica “cuando ciertos dispositivos sintetizadores recompongan elementos analíticos y podamos reconstruir una bella voz como la de Fleta para el canto y una máquina parlante para discursos por la sola manipulación de las teclas o botones”. Pero también y con toda naturalidad hace mención de la microtonalidad, de las ventajas del sonido eléctrico sobre el mecánico, etc. Y todo adquiere monumentalidad real al describirnos su gran invento, que incluso podemos ver en vieja foto:  el Electro compositor musical. Un aparato construido en 1933 mediante “lámparas, transformadores, condensadores, resistencias, una docena de altavoces y parecido números de motores” que dan pie – fruto de combinaciones matemáticas – a una completa orquesta, a una “música eléctrica y de colores”.
Un músico, pues, el Cura Castillejo que no sólo practica al borde de lo desconocido, sino que postula claramente que en la vida y en el arte “no tendremos creaciones mejores que las existentes sin cambiar de orden de ideas”.
Este músico, nunca mencionado en ninguna de cuantas recensiones e historias se han escrito hasta hoy, será conocido por Ll.Barber a fines de los años 60 cuando acceda a su libro tras un casual hallazgo en la librería París-Valencia de la Calle Pelayo, y publique un primer resumen de su contenido en la muy ministerial revista Música en España nº 4. (Madrid Noviembre-Diciembre, 1979) sin que se derivase – oh torpeza de nuestra llamada musicología – consecuencia ni teórica ni práctica alguna.
Hoy, este Nits en el exili rescata y propone a tan olvidado pensar y hacer como modelo para postular, también en Valencia, praxis inventivas donde creación e imaginación se sumen a un riguroso I + D. Algo que en este valenciano país brilla por su ausencia:
¡ que inventen otros¡ lo nuestro es el cheque, el escaparate y lo rancio y fácil.